n Gómez Palacio, cuando el reloj marca las 11:40 de la noche y la carretera comienza a quedarse en silencio, hay quienes prefieren no pasar por el kilómetro 1140 rumbo a Ciudad Juárez. No es por el tráfico… es por ella.

La leyenda cuenta que, cerca del antiguo cruce ferroviario, aparece una joven de vestido blanco, cabellera castaña cayendo sobre el rostro y piel tan pálida como la luna. Permanece a la orilla del camino, inmóvil, levantando la mano para pedir aventón.

Algunos conductores aseguran haberla visto. Otros dicen que prefirieron ignorarla… hasta que, metros más adelante, al mirar por el espejo retrovisor, la encontraron sentada en el asiento trasero. En silencio. Observándolos.

El miedo paraliza. El aire se vuelve helado. Y cuando el conductor se atreve a voltear… ya no hay nadie.

El relato fue recopilado por Mario Sergio Mijares Gómez en el libro Habla el Desierto, Leyendas de La Laguna, donde se menciona que la joven habría muerto trágicamente en ese crucero ferroviario, quedando condenada a vagar eternamente en busca de un destino que nunca alcanzó.

En la Comarca Lagunera, muchos la conocen simplemente como “La del 11-40”.

Y quienes manejan de madrugada por esa carretera… todavía evitan mirar demasiado tiempo el espejo retrovisor.

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