Mapimí, Durango.— Entre antiguas lápidas, monumentos funerarios y nombres que remiten a personas provenientes de distintas partes del mundo, el Panteón Municipal de Mapimí conserva una parte poco conocida de la historia de este Pueblo Mágico. El lugar no solamente es un espacio de descanso para generaciones de habitantes de Mapimí. Sus tumbas y construcciones también permiten conocer parte de la época en que la actividad minera convirtió a esta población en un punto de encuentro para personas procedentes de diferentes regiones de México y otros países. Una de las evidencias más antiguas que se han identificado en el cementerio corresponde a una lápida fechada en 1859, perteneciente a María del Refugio Lugo Saucedo, quien falleció cuando tenía cuatro años de edad. La fecha resulta especialmente significativa, ya que permite establecer que el sitio ya era utilizado como espacio funerario a mediados del siglo XIX. Sin embargo, no existe información suficiente para afirmar que el panteón fue fundado específicamente en ese año. Lápidas que hablan de otros países Uno de los aspectos que más llama la atención del panteón es la presencia de sepulturas relacionadas con personas de diferentes nacionalidades. Investigaciones históricas sobre Mapimí documentan la presencia de comunidades extranjeras vinculadas principalmente con la actividad minera. Entre ellas se encontraban ingleses, irlandeses, alemanes, franceses, chinos y estadounidenses. Entre las tumbas identificadas se encuentra la de un hombre de apellido Jassel, de origen alemán, con una fecha que se remonta a 1860. También se encuentra la sepultura de Harry Stockman, identificado como estadounidense, fallecido en 1861. Estos registros muestran cómo, desde el siglo XIX, Mapimí recibió a personas provenientes de otros países que participaron de alguna manera en la vida económica y social de la región. La huella de la comunidad china Otro de los elementos que distinguen al cementerio es la presencia histórica de la comunidad china. Mapimí recibió inmigrantes procedentes principalmente de Cantón, en China, y parte de esa comunidad tuvo un espacio dentro del propio panteón. Todavía pueden encontrarse lápidas con caracteres chinos, además de elementos arquitectónicos que permiten identificar el área que estuvo relacionada con esta comunidad. Entre las sepulturas mencionadas en investigaciones históricas se encuentra la de José Chew Loo, fallecido en 1960. La presencia de estas tumbas representa uno de los testimonios materiales de la migración asiática que llegó a esta región y que formó parte de la historia de Mapimí. Arte funerario y Benigno Montoya El panteón también guarda una relación con uno de los artistas más importantes de la región: Benigno Montoya. El escultor zacatecano llegó desde joven a Mapimí junto con su familia. Su padre, Jesús Montoya, trabajó en la parroquia de Santiago Apóstol y en el propio panteón durante el siglo XIX. En este lugar, Benigno Montoya realizó uno de sus primeros trabajos de carácter funerario. Por ello, entre las tumbas y monumentos del cementerio pueden encontrarse elementos de arte funerario que forman parte del patrimonio artístico de la región. Ángeles, cruces, esculturas y trabajos realizados en cantera convierten al sitio en algo más que un cementerio: también es un espacio donde puede observarse la evolución del arte funerario de distintas épocas. Una antigua capilla Dentro del panteón se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, una de las construcciones que forman parte del conjunto histórico. El inmueble conserva características arquitectónicas de otra época y en su interior existen sepulturas que datan del siglo XIX. Algunas fuentes han atribuido su portada al arquitecto Manuel Tolsá; sin embargo, esta referencia debe tomarse con cautela mientras no exista una confirmación documental suficiente que permita establecer de manera definitiva su autoría. Historias que permanecen entre las tumbas Como ocurre en muchos cementerios antiguos, el Panteón de Mapimí también conserva historias que han pasado de generación en generación. Una de ellas es la de Nicanora Vásquez, cuya tumba señala que habría fallecido en 1927 a la edad de 125 años. De ser correcta esa edad, habría nacido aproximadamente en 1802 y habría atravesado algunos de los principales acontecimientos de la historia de México. No obstante, la edad atribuida a Nicanora debe considerarse como un dato histórico registrado en torno a su sepultura y no como una longevidad plenamente comprobada mediante documentación civil disponible. También existen referencias a antiguas tumbas con inscripciones relacionadas con cenizas y símbolos que algunos investigadores han vinculado con la masonería. Estas interpretaciones forman parte de la historia que rodea al cementerio, aunque no todas cuentan con una explicación documental definitiva. Un recorrido por la historia de Mapimí Caminar actualmente entre las tumbas del Panteón Municipal de Mapimí permite encontrarse con nombres, fechas, símbolos y monumentos que cuentan fragmentos de la historia de esta población. Una lápida de 1859, una tumba alemana de 1860, otra relacionada con un estadounidense de 1861, los vestigios de la comunidad china y las obras de arte funerario vinculadas con Benigno Montoya son solamente algunos de los elementos que hacen de este lugar un sitio singular dentro del patrimonio histórico de la región. Más allá de las historias que puedan existir alrededor de algunas de sus tumbas, el valor del panteón está también en lo que sus propios muros e inscripciones permiten comprobar: Mapimí fue, desde hace más de un siglo, un punto donde se encontraron personas de diferentes lugares del mundo y dejaron parte de su historia en esta tierra. La próxima vez que visites Mapimí, quizá valga la pena detenerte frente a una de sus antiguas lápidas. Detrás de un nombre y una fecha puede existir toda una historia que todavía está esperando ser contada. Navegación de entradas Torreón celebra su 119 aniversario con competencias deportivas Localizan a hombre sin vida junto a canal de riego en Gómez Palacio