Gómez Palacio, Durango.- Cada 6 de octubre, el nombre de una comunidad rural de Gómez Palacio adquiere un significado especial. No es una fecha cualquiera: es el día que quedó marcado en la historia de La Laguna por el inicio del gran reparto agrario impulsado por el presidente Lázaro Cárdenas del Río en 1936.

El Ejido 6 de Octubre lleva precisamente en su nombre la memoria de aquel acontecimiento que transformó para siempre la propiedad de la tierra y la vida de miles de familias campesinas de la región.

Un campo dominado por las grandes haciendas

Antes de 1936, buena parte de las tierras agrícolas de La Laguna se encontraba concentrada en grandes haciendas dedicadas principalmente al cultivo del algodón. Miles de trabajadores del campo laboraban como jornaleros y, en muchos casos, como peones acasillados, dependiendo de los propietarios de las haciendas para obtener trabajo, vivienda y sustento.

La situación había provocado durante años conflictos laborales y movimientos campesinos que exigían mejores condiciones de trabajo y, sobre todo, acceso a la tierra.

La lucha no comenzó con Cárdenas. Desde años antes existían solicitudes de dotación ejidal en distintos puntos de la región. De hecho, algunas de las primeras dotaciones agrarias de La Laguna se remontan a 1917, mientras que poblaciones como San Pedro y Lerdo obtuvieron resoluciones favorables en las décadas siguientes. (Biblat)

Sin embargo, el problema agrario seguía sin resolverse de fondo.

El 6 de octubre de 1936

En ese contexto, el presidente Lázaro Cárdenas del Río decretó el 6 de octubre de 1936 el inicio de un amplio proceso de reparto agrario en la Comarca Lagunera.

La medida comprendía municipios de Coahuila y Durango, entre ellos Torreón, San Pedro, Matamoros y Viesca, así como Gómez Palacio, Lerdo y Mapimí. El objetivo era dotar de tierras y aguas a los núcleos de población rural que habían presentado solicitudes agrarias. (Scribd)

La decisión significó un cambio radical en una región donde la tierra agrícola y el agua estaban estrechamente relacionadas con el poder económico de las grandes haciendas.

La investigación histórica de la UNAM señala que el proceso fue particularmente acelerado: en aproximadamente 45 días, más de la mitad de las buenas tierras laguneras, incluyendo superficies irrigadas por la red de canales, fueron entregadas a los campesinos bajo un modelo de ejidos colectivos. (Instituto de Investigaciones Históricas)

Gómez Palacio, escenario de las primeras entregas

Aunque el decreto fue firmado el 6 de octubre, las primeras entregas formales de tierras comenzaron días después.

El 17 de octubre de 1936, Gómez Palacio fue escenario de uno de los momentos fundamentales del reparto. En la hacienda Los Ángeles, propiedad de Enrique Marroquín, se realizó una de las primeras entregas de tierras a campesinos de la región. Ese mismo día también se entregaron tierras correspondientes a la hacienda Venecia, propiedad de Francisca Luján de Suinaga. (El Siglo de Torreón)

La documentación histórica señala que en Los Ángeles se entregaron inicialmente 324 hectáreas de riego, 116 hectáreas de terreno eriazo y el casco de la hacienda, como parte de aquel proceso. (El Siglo de Torreón)

A partir de entonces comenzaron a multiplicarse los ejidos y comunidades rurales en el municipio de Gómez Palacio.

El nacimiento de una nueva organización del campo

El reparto no consistió simplemente en dividir las grandes haciendas y entregar pequeñas parcelas individuales.

En La Laguna se estableció inicialmente un modelo de ejido colectivo, debido a las características de la agricultura regional, particularmente la producción algodonera, que requería agua, infraestructura, crédito, maquinaria y organización.

Para apoyar esta nueva estructura se creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal, encargado de proporcionar financiamiento y participar en la organización y capacitación de los nuevos ejidatarios. (repositorio.ciesas.edu.mx)

Así, el reparto modificó no solamente quién era dueño de la tierra, sino también la estructura económica y social de La Laguna.

¿Por qué se llama 6 de Octubre?

El nombre de esta comunidad gomezpalatina es, en sí mismo, un recordatorio histórico.

El 6 de octubre de 1936 quedó asociado con el decreto que puso en marcha el reparto agrario de La Laguna y con una transformación que posteriormente permitió el surgimiento de numerosas comunidades ejidales en Gómez Palacio.

A lo largo de los años, el Ejido 6 de Octubre se convirtió en uno de los lugares donde se mantiene viva esa memoria. Incluso en 2023, el Ayuntamiento de Gómez Palacio decidió realizar ahí una sesión de Cabildo con motivo del aniversario del reparto agrario y colocó una ofrenda ante el monumento dedicado a Lázaro Cárdenas. (El Siglo de Torreón)

La comunidad se ha convertido así en un punto simbólico para recordar aquella fecha.

Una fecha que cambió La Laguna

El reparto agrario de 1936 es considerado uno de los procesos de transformación social y económica más importantes en la historia de la Comarca Lagunera.

La medida alcanzó a decenas de miles de campesinos y dio paso a cientos de núcleos ejidales. Una fuente histórica señala que el proceso llegó a involucrar alrededor de 25 mil 503 ejidatarios, mientras otras fuentes manejan cifras distintas dependiendo del periodo y de los criterios utilizados para contabilizar a los beneficiarios. (ISBN México)

Más allá de las cifras, sus consecuencias todavía pueden observarse en el paisaje lagunero: comunidades, parcelas, canales, caminos rurales y familias que durante generaciones han mantenido una relación directa con la tierra.

Por eso, para los habitantes del Ejido 6 de Octubre, la fecha de hoy representa algo más que el aniversario de una comunidad.

Es la memoria de una transformación que comenzó hace 90 años, cuando una decisión presidencial abrió una nueva etapa para los campesinos de La Laguna.

Cada 6 de octubre, el nombre del ejido recuerda aquel momento: una fecha, una lucha y un reparto que cambiaron para siempre la historia del campo lagunero.