Lerdo, Durango.– Para muchas familias lerdenses, la alberca de la Unidad Deportiva Francisco Sarabia representa mucho más que un espacio para practicar natación. Durante años, sus instalaciones fueron punto de encuentro para quienes buscaban refrescarse en temporada de calor, disfrutar las vacaciones y compartir momentos en familia.

Ubicada en uno de los espacios deportivos más conocidos del municipio, la alberca se convirtió en parte de los recuerdos de quienes crecieron en Lerdo y encontraron ahí una alternativa para realizar actividades acuáticas sin salir de la ciudad.

Sin embargo, su historia también ha pasado por etapas complicadas. En marzo de 2007, reportes periodísticos daban cuenta del deterioro de las instalaciones deportivas y de los problemas relacionados con su mantenimiento y administración.

Un año después, en 2008, se informó que la alberca llevaba varios años sin funcionar debido a daños estructurales y filtraciones de agua, situación que representaba un reto para recuperar este espacio destinado a la recreación y el deporte.

La rehabilitación permitió recuperar el espacio

Fue hasta mayo de 2014 cuando se anunció la rehabilitación de la alberca, con trabajos que incluyeron mejoras en su estructura, el área perimetral, el cuarto de máquinas, los vestidores y los sanitarios.

De acuerdo con los datos difundidos en aquel momento, la instalación cuenta con dimensiones de 25 metros de largo por 13 de ancho y una capacidad aproximada de 500 mil litros de agua.

Con su rehabilitación, la alberca volvió a recibir visitantes y retomó su función como espacio para la convivencia familiar y las actividades acuáticas.

Un espacio que continúa ligado al deporte

Con el paso de los años, la alberca de la Deportiva Francisco Sarabia ha mantenido su vínculo con la actividad deportiva. En años recientes se han anunciado cursos de natación y otras actividades acuáticas, dirigidas a distintos sectores de la población.

Así, este lugar conserva un espacio dentro de la historia cotidiana de Lerdo: el de las vacaciones, las tardes de calor y los recuerdos compartidos por quienes alguna vez disfrutaron de sus instalaciones.

Aunque todavía queda por documentar el año exacto de su construcción y los primeros años de su funcionamiento, su trayectoria refleja la importancia de conservar los espacios públicos que forman parte de la identidad y la memoria de una comunidad.

¿Recuerdas cuando ibas a la alberca de la Deportiva de Lerdo? Para muchos habitantes, aquel lugar sigue presente en sus recuerdos. Sus fotografías, anécdotas y experiencias pueden ayudar a reconstruir la historia de uno de los espacios recreativos más recordados del municipio.