Hubo una época en la que las tardes de futbol en la Deportiva Gómez Palacio tenían un ambiente especial. El viejo “Establo” reunía a familias, jóvenes y aficionados que seguían de cerca a un equipo que, poco a poco, se convirtió en orgullo de la región: los Lecheros del Atlético Lagunero.

El proyecto nació en 1997 dentro de la Tercera División, impulsado por egresados de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Desde sus primeros torneos mostraron ser un equipo competitivo, con jugadores talentosos y una identidad muy cercana a la gente de La Laguna.

El crecimiento fue rápido. Apenas un año después lograron ascender a la Segunda División Zona Norte, donde comenzaron a competir contra clubes con mayor experiencia y estructura. Aun así, Atlético Lagunero se ganó el respeto de propios y extraños gracias a su estilo de juego y a la pasión con la que defendían la camiseta.

Uno de los momentos más recordados llegó en el Clausura 2004, cuando el equipo dirigido por el argentino Guillermo Gómez Pereyra tuvo una temporada prácticamente perfecta. Los Lecheros terminaron invictos en la fase regular y alcanzaron las semifinales de liguilla, despertando la ilusión de toda la afición lagunera.

Muchos recuerdan aquellos partidos en la Deportiva, las porras, los tambores, el olor a frituras y las gradas llenas de aficionados apoyando a un equipo que representaba verdaderamente a la región.

Además de los resultados deportivos, Atlético Lagunero también fue semillero de jugadores que lograron llegar al futbol profesional. De sus filas surgieron futbolistas como Ghandy Vega, el guardameta Mario Rodríguez y Pablo Metlich, quienes posteriormente debutaron en Primera División con Tecos UAG.

Pero quizá lo más importante fue que el equipo abrió puertas a futbolistas laguneros que soñaban con jugar profesionalmente sin tener que salir de casa. Muchos jóvenes de Gómez Palacio, Lerdo, Torreón y Matamoros encontraron en Lecheros una oportunidad real de mostrarse.

Lamentablemente, en 2009 el club fue desafiliado de la Liga Premier de Ascenso debido a un adeudo con la Federación Mexicana de Futbol. La noticia golpeó fuerte a la afición y marcó el final de una etapa importante para el futbol de la región.

Años después, en 2016, el equipo regresó al circuito ahora con sede en Matamoros, Coahuila, nuevamente bajo la dirección de Guillermo Gómez Pereyra. Aunque el proyecto solamente duró un año futbolístico, el nombre de Lecheros seguía despertando nostalgia entre quienes crecieron viendo al equipo.

Hoy, para muchos aficionados laguneros, Atlético Lagunero sigue siendo uno de esos equipos difíciles de olvidar. No solo por los triunfos, sino porque representaba identidad, cercanía y la ilusión de ver talento local triunfar.

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